EL ESPACIO QUE RODEABA A CARMEN...

 

1. INTENTO FALLIDO.
2. LA MUERTE DE ESPINETE.
3. JUNCO, ESPINETE Y LOLA FLORES EN LOS CIELOS ALTOS.
4. (BUM! TECHO.
5. UN PROBLEMA DE BULTO.
6. LA VIDORRA QUE CARMEN SE PEGÓ A PARTIR DE ENTONCES.
7. SUMA Y SIGUE.
8. LA MALA VIDA DE LA MALA GUARRA.
9. LOS ÁNGELES CELESTIALES Y LAS MONJAS RADICALES.
10. SOR RA
11. ADIÓS A DIOS Y AL SEX APPEAL.

 

 

I (Intento Fallido)

Hace mucho tiempo existió una pobre mujer que, acomplejeda por su pobreza y su poca capacidad intelectual, quería pegarse un tiro. Al decidir tal acto, sus ángeles celestiales y sus protecciones espirituales se manifestaron inmediatamente en forma de personajes conocidos rogando que, por favor, no hiciera tal barbaridad.

Al no haberla convencido, ella tomó el arma en sus temblorosas manos y, dispuesta a introducir algo contundente en su cabecita, disparó.

Pero no ocurrió nada, y había una razón. El aire y el espacio que rodeaba a Carmen la estaban aprisionando tanto, que, cansada de la vida, se voló finalmente sus pequeños sesos.

 

 

II (La Muerte de Espinete)

Pero que lástima. Carmen no había muerto. Hubo un momento de confusión porque realmente había una cabeza rosa y roja por el suelo. Era tan fuerte el espacio que la rodeaba que la bala sólo le rozó los pelacos de la cabeza y le dio a Espinete, que era uno de sus ángeles celestiales. Carmen se dio cuenta por fin de que sus protecciones espirituales la querían viva.

 

 

III (Junco, Espinete y Lola Flores en los cielos altos)

Carmen lloraba cuando limpiaba el suelo de casa, la sangre manchaba el suelo, el sofá, una mesa y la pared. Lloraba porque el suelo era lo que más sucio estaba, ya que el cabezón de Espinete se había pegado al suelo. Suerte tuvo Carmen cuando los ángeles decidieron llevarse el cuerpo de Espinete para darle su celestial funeral en los cielos más altos, junto a Junco y Lola Flores. Carmen no asistió porque el espacio que la rodeaba le apretaba mucho y temía ser puesta en un jarrón como una flor celestial.

 

 

IV (Bum Tetxo)

Aunque triste y descompuesta, intentó recuperarse y levantar su ánimo hacia el techo. No pudo hacer gran cosa, ya que las ayudas que recibía las consideraba inútiles. Intentó elevarse otra vez, dándose de golpes con las paredes hasta conseguir abollarse por completo. Ahora era más fea que de costumbre, y llevaba una vida una vida llena de moratones. Su pelo se sentía débil, y con él las ganas de dar clase. Por fin!!!. El espacio nos sigue rodeando, pero a Carmen la apretuja de mala manera.

 

 

V (Un Problema de Bulto)

Ahora Carmen abultaba mucho más gracias a los moratones. Abultaban tanto, los moratones, que ya se la podía ver de lejos y además de color (morado). Carmen se sintió, por primera vez en su vida, un poco alegre. Pero su alegría no duró mucho, porque el espacio que la rodeaba la apretaba tanto que pronto se borraron los moratones de su cuerpo. Carmen parecía un espantapájaros ya que creía que tendría el cuerpo abultado toda la vida y tiró sus ropas para comprárselas 20 tallas más grandes, y ahora tenía que vestir ropas 20 tallas más grandes. Casi nada...

 

 

VI (La Vidorra que Carmen se Pegó a Partir de Entonces)

Carmen, débil de carácter y sin fuerza de voluntad, se cayó en el alcohol. En principio para conservarse, como un aborto de laboratorio. A partir de entonces, le cogió el gustillo a esos líquidos con tanto variedad de sabores, y cogió el pelotazo. El pelotazo se dirigía hacia Carmen, y ella, como queriendo librarse del espacio que la rodeaba, abrió la boca y creó un mundo líquido de alimentos viscosos y transformados que corrían por el suelo.

 

 

VI+I (Suma y sigue)

Carmen, flipada una vez más, quería sensaciones más fuertes. Todo era un derroche de felicidad, pero su sueldo de maestra nole permitía ser feliz toda la semana. Carmen decidió realizar un segundo trabajo que le daría plena satisfacción y dinero. Así fue como Carmen llenaba su vida de sensaciones y orgasmos. Pero una noche lo pasó mal, porque ella estaba en la calle esperando machos y un perro la confundió con una farola, ya que en esos momentos el espacio que la rodeaba era muy apretujado.

 

 

VIII (La Mala Vida de la Mala Guarra)

Guarra como de costumbre, pero vestida como tal y cobrando una mierda por cuatro o ciinco minutos de felicidad (para ella), se sentía finalmente como una Awarraskerosa@ haciendo lo que ella de verdad quería: putear a la gente. Después de ello, se iba a su casa sin comer y con la distancia aumentada de pierna a pierna. La verdad, parecía una Y al revés. Estaba empezando a enterder sus clases de gramática. Como siempre, se sentía incómoda. Muy agobiada y estrecha. Y es que el espacio que la rodeaba era tan grande...

 

 

IX (Los Ángeles Celestiales y las Monjas Radikales)

Una noche, entre putada y putada, se le aparecen dos de sus ángeles celestiales: El Monstruo de las Galletas y Gustavo, el reportero de Barrio Séxamo. Carmen les concede una entrevista y sexo. Sus ángeles celestiales quieren evitar el fracaso total y le comentan lo bonita y abultada que sería si se hiciera monja. Así pues, Carmen pasó de Y al revés a cruz Santa. Supuestamente, dejó las drogas y el sexo, pero nadie sabe lo que puede hacer una persona que tiene el espacio que la rodea que le apretuja.

 

 

X (Sor-ra)

Una vez en el convento y cubierta de vergüenza blanca y negra, necesitaba sexo como la que más. Pero las monjas, o lo hacen con Dios o no lo hacen con nadie, así que se despojó de sus ropajes ante el altar y entrelazó sus brazos en cruz contra el tío de arriba, el cual la bendijo y la mató a xilAlasos. Por guarra. Como se sentía apretujada a causa del espacio que la rodeaba, elevó su mente hacia cosas más importantes, y llegó a la conclusión de que era una zorra vestida de monja. Y putorra además.

Gustavo mientras tanto, daba rienda suelta a sus fantasías, junto a don Pimpón. (Qué noche!.

 

 

XI (Adiós a Dios y al Sex Appeal)

Muerta, llega al cielo preguntándose cómo pudo cambiar su vida. Los ángeles celestiales convertidos en Yupi, Coco, Gustavo, El Monstruo de las Galletas, Caponata, el Caballo del Oeste y compañía, la recibieron, no faltaba nadie. Carmen se desmayó cuando vión al decapitado Espinete todo de una pieza, por eso los ángeles celestiales se aprovecharon de ella y de la ocasión que ella les proporcionó. Cuando se levantó se dio cuenta de lo sucedido ya que padecía de un fuerte dolor. Carmen se cabreó de tal manera que desclavó un clavo de la cruz de Dios y los mató a todos, estaba tan cabreada que también mató al señor.

Fue tanta la alegría de Satanás que le devolvió el alma. Así pues, Carmen regresó al mundo de los vivos y volvió a ser apretujada por el espacio que la rodeaba, y es que en esta vida no te puedes ni fiar de los ángeles...

 

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(c) Un Bichito Verde 1.999