Una ciencia incipiente
Indicadores de sexo
Comportamiento durante el galanteo
El silencioso mundo de celuloide de la cinesis
El cuerpo es el mensaje
Saludos de un primate muy antiguo
El rostro humano
Lo que dicen los ojos
La danza de las manos
Mensajes a distancia y en proximidad
La interpretación de la postura
Ritmos corporales
Comunicación por el olfato
Comunicación por el tacto
Las lecciones del útero

 

 

Una ciencia incipiente

Con las posturas y los gestos podemos transmitir muchas cosas. Entre 1914 y 1940 hubo un fuerte interés por saber cómo se comunica la gente por la expresión facial. La comunicación es fruto de cinco disciplinas diferentes: sicología, psiquiatría, antropología, sociología y etología. La forma de moverse de un individuo proporciona indicaciones sobre su carácter y emociones. Las palabras no expresan ni la mitad de mensaje.

 

 

Indicadores de sexo

Las diferencias de comportamiento entre sexos son aprendidas y varían según la procedencia del individuo. Los indicadores de sexo se han desarrollado en las culturas por la necesidad de distinguir la los hombres de las mujeres. Los seres humanos son más unifórmicos de los que pudiera creerse. No se establecen las diferencias sexuales por una sola característica sexual visible, sino por la suma de todas ellas (sobretodo por los convencionalismos). AQuid@ de los indicadores de sexo, intercambio básico y sensible entre dos personas; afirmar la identidad sexual y responder a otras.

 

 

Comportamiento durante el galanteo

El amor "puede" a veces hacer bella a una persona. La pareja al borde del galanteo suele ocuparse de su arreglo personal (peinarse, etc.). Los sentimientos no pueden medirse científicamente. Los comportamientos del galanteo son inconscientes y no podemos fingirlos porque siempre existirá una indicación de que es falso. Estos comportamientos (casi-galanteo) pueden llevarse a cabo con el mismo sexo sin que ello lleve consigo ninguna implicación homosexual.

 

 

 

 

El silencio mundo de celuloide de la cinesis

Gran parte de las comunicaciones humanas se desarrollan a un nivel por debajo de la conciencia. No hay gestos universales. A veces el lenguaje no verbal contradice lo que se está expresando.

 

 

 

El cuerpo es el mensaje

El cuerpo comunica por si mismo, por la forma en que se mueve y por las posturas que adopta. El cuerpo humano es un gran imitador, sensible a las señales corporales de sus semejantes (adquirimos nuestro rostro).

 

 

 

Saludos de un primate muy antiguo

En los comienzos de la raza humana el hombre se comunicaba de forma no verbal. Los animales continúan comunicándose en este modo. El comportamiento no verbal de los seres humanos es muy parecido al de los animales. Los etólogos creen que entre los animales el saludo constituye a menudo una ceremonia de apaciguamiento. De cualquier modo, no vivimos con la sensación de estar en peligro físico cada vez que nos encontramos cara a cara con otra persona.

 

 

 

El rostro humano

Lo que se dice durante una terapia de grupo no proporciona ninguna respuesta real. Al mentir se suele marcar el compás, dibujar figuras en el aire, señalar, indicar la dirección o el tamaño. La mayoría de las personas saben fingir una expresión alegre, triste o enojada, pero lo que no saben es cómo hacerla surgir súbitamente o con que rapidez hacerla desaparecer. En bastante medida, el hombre es capaz de controlar su rostro y utilizarlo para transmitir mensajes. También se refleja en el su carácter, dado que las expresiones habituales suelen dejar huellas. Más de mil expresiones faciales diferentes son anatómicamente posibles. En teoría una persona podría mostrar todas esas expresiones en sólo dos horas. Sólo unas pocas, sin embargo, poseen un sentido real e inequívoco. Existen gestos universales: que los hombres ríen cuando están alegres o quieren parecerlo, y fruncen el ceño cuando están enojados o pretenden estarlo. Cada cultura cuenta con su estilo facial propio. Charles Darwin sugirió que todas las expresiones faciales humanas primarias podían remontarse hasta algún acto funcional primitivo.

Micromomentáneas o micros son filtraciones de sentimientos verdaderos. Pueden servir como escape que permite a una persona expresar, brevemente, sus impulsos o sentimientos inaceptables. El límite entre lo visible y lo subliminal varía de una persona a otra y en cada individuo según las diferentes situaciones. Todos poseemos el aparato perceptual necesario para descifrar rostros a una centésima de segundo, lo que ofrece un interrogante de especial interés: )por qué no los empleamos?. Freud escribió: >aquél que tenga ojos para ver y oídos para escuchar, podrá convencerse de que ningún mortal puede guardar un secreto. Si mantienen silencio, parloteará con las puntas de sus dedos; la traición brota de todos sus poros=.

 

 

Lo que dicen los ojos

La mirada fija y sostenida es una forma de amenaza para muchos animales, así como para el hombre. Casi todos hemos sentido en alguna ocasión la incómoda sensación de ser vigilados y luego hemos confirmado la sospecha al darnos la vuelta, a este fenómeno aún no se le ha encontrado el cómo y el por qué. Una persona que es mirada insistentemente tiende a mostrar un ritmo cardíaco más alto que otra que no. Una de las incomodidades de hablar en público es la de enfrentarse a todas esas miradas fijas.

La potencia amenazadora de la mirada fija ha sido reconocida a través de toda la historia de la humanidad, y en muchas culturas diferentes existen leyendas sobre el mal de ojo, la mirada que ocasiona perjuicio a quien la recibe. )Por qué el tabú de la mirada fija? Puede explicarse como parte de la herencia biológica que compartimos con los primates. La mayoría de sociedades consideran tabú el exceso de intimidad, de sexo, o la expresión demasiado libre de las emociones. El contacto ocular intensifica la intimidad, expresa y estimula las emociones y es un elemento importante en la exploración sexual. El contacto ocular prolongado es un signo de atracción sexual. Es fácil para un hombre denotar intenciones sexuales con los ojos. El contacto ocular activa la excitación sexual rápidamente. las niñas reciben instrucciones más estrictas que los varones respecto a dónde no deben mirar. La conexión entre el sexo y el contacto ocular es, de hecho, muy fuerte. Cuando dos personas que miran mutuamente, comparten el conocimiento de que les agrada estar juntas, o de que ambas están enojadas o sexualmente excitadas. Podemos leer el rostro de otra persona sin mirarla a los ojos, pero cuando los ojos se encuentran no solamente sabremos cómo se siente el otro, sino que él sabe que nosotros conocemos su estado de ánimo. Tal vez sea esa una de las razones que inducen a la gente a hacer el amor a oscuras, evitando contacto ocular, que tiende a profundizar la intimidad sexual. La mayoría de encuentros comienzan mediante un contacto visual. Establecer contacto visual o no hacerlo puede cambiar enteramente el sentido de una situación. El comportamiento ocular es tal vez la forma más sutil del lenguaje corporal. Los movimientos de los ojos, por supuesto, determinan qué es lo que ve una persona. El hecho inesperado de que estos movimientos también regulan la conversación, y la persona que habla puede tratar de controlar el comportamiento del que escucha. Los movimientos oculares de cada individuo están influidos por su personalidad. Los hombres y las mujeres emplean la mirada de manera totalmente diferente. El mirar está directamente relacionada con el agrado. Entre los hombres, como entre los animales, la manera de mirar refleja frecuentemente el status. El tamaño de la pupila no sólo se ve afectado por la visión, sino también por el gusto y el sonido. Hess: "embriológica y anatómicamente, el ojo es una extensión del cerebro". Parece ser, por lo tanto, que todos respondemos, de acuerdo con nuestra propia forma de ser, a la señal sexual que emite el tamaño de la pupila.

 

 

La danza de las manos

La mayoría de las personas son conscientes del movimiento de las manos de los demás, pero en general lo ignoran, dando por sentado que no se trata más que gestos sin sentido. Sin embargo, los ademanes comunican. A veces contribuyen a esclarecer un mensaje verbal poco claro. En otros momentos pueden revelar emociones de manera involuntaria. Hay gestos que señalan cosas y otros que sugieren distancias. Algunos representan un movimiento corporal y otros delinean una forma o tamaño en el aire. Otros marcan etapas durante una narración. Cada individuo posee su propio estilo de gesticular, y en parte del estilo de gesticular de una persona refleja su cultura. A veces el estilo del movimientos se confunde con los rasgos físicos. Los estilos gestuales no se heredan radicalmente. de la misma manera que cada cultura posee su propio estilo de movimientos característicos, también tiene su repertorio de emblemas. Un emblema es el movimiento corporal que posee un significado preestablecido, como el gesto del autostopista o el de cortar el cuello. Los gestos aparecen cuando una persona tiene más dificultad para expresar lo que quiere decir, o cuando le cuesta más trabajo hacerse comprender por el interlocutor. Cuando más necesita elevar su nivel de atención, mayor intensidad da a la expresión corporal, de tal manera que cada vez gesticula con mayor amplitud. Las personas a las que les indican que traten de ser amables ante otros, gesticulan más y también sonríen más que las que reciben la consigna de no mostrarse demasiado amistosas. Se pueden lograr setecientos mil signos diferentes, usando combinaciones de movimientos del brazo, de la muñeca y de los dedos. Los movimientos de las manos también son económicos, rápidos de emplear y pueden ejecutarse con mayor velocidad que el lenguaje hablado.

 

 

Mensajes en distancia y en proximidad

El sentido del "yo" del individuo no está limitado por su piel; se desplaza dentro de una especie de burbuja privada, que representa la cantidad de espacio que siente que debe haber entre él y los otros.

Proxémica: estudio de cómo el hombre estructura inconscientemente el microespacio.

Las personas de diferentes culturas disponen de sus microespacios en formas distintas. A este fenómeno se le denomina generalmente shock cultural. Equiparamos la proximidad física con el sexo, de manera que al ver a dos personas muy cerca la una de la otra, presumimos que están cortejándose o conspirando. En situaciones en que nos forzamos a estar demasiado cerca de otras personas, tratamos cuidadosamente de compensar ese equilibrio. Miramos hacia otro lado, nos damos la vuelta y si se realiza contacto físico real, tensamos los músculos del lado en que estamos en contacto con la otra persona. La mayoría de nosotros consideramos que ésta es la única manera correcta de proceder. Los animales también reaccionan al espacio, y en forma predecible para la especia. Tienen una distancia crítica y una de fuga (atacar, huir).

La burbuja de espacio personal de un ser humano representa el mismo margen de seguridad. Que un extraño irrumpa en ella, e inmediatamente surgirá la necesidad de huir o de atacar. Pero el grado de proximidad puede transmitir mensajes mucho más sutiles que una amenaza. Las personas no sólo se comunican por medio de las palabras sino por el tacto, el olor, la temperatura del cuerpo; cada uno es consciente del ritmo respiratorio del otro, de las variaciones en el color o textura de su piel. para la mayoría de la gente la distancia personal, en su fase lejana, está limitada por la extensión del brazo, es decir, el límite del dominio físico. Es la distancia apropiada para discutir asuntos personales. El hombre tiene una necesidad real y biológica de este espacio, puede ser una necesidad tan acuciante para el hombre como le hambre. El espacio también puede proporcionar un signo de status. el espacio comunica.

 

 

La interpretación de la postura

La postura es la clave no verbal más fácil de descubrir, y observarla puede resultar muy entretenido. Las personas imitan las actitudes corporales de los demás. La congruencia también puede relacionarse con el status. Las personas que comparten más o menos el mismo status tienen una postura similar.

El cuerpo se utiliza también para establecer límites. La mayoría de las personas parten de un repertorio de posturas sorprendentemente limitado, y cambian de posición según secuencias predecibles. Cada individuo tiene una forma característica de controlar su cuerpo cuando está sentado, de pie o caminando. Es algo tan personal como su firma, y frecuentemente parece ser una clave fideligna de su carácter. La postura de un hombre no s habla de su pasado. La sola posición de sus hombros nos puede dar una indicación de las penurias sufridas, de su furia contenida o de una personalidad tímida. La postura no es solamente una clave acerca del carácter, es también una expresión de la actitud. Para la sociedad hay posturas que se consideran adecuadas y otras no. Existen aproximadamente mil posturas estáticas que son a la vez anatómicamente posibles y relativamente cómodas; de ellas, cada cultura selecciona su propio repertorio limitado. Esta toma de consciencia del propio yo puede ser un primer paso tentativa hacia un mejor conocimiento de uno mismo.

 

 

Ritmos corporales

El cuerpo del hombre baila continuamente al compás del discurso. Cada vez que una persona habla, los movimientos de sus manos y dedos, los cabeceos, los parpadeos, todos los movimientos del cuerpo coinciden con ese compás. Resulta interesante saber que este ritmo se altera cuando hay algunas enfermedades o trastornos cerebrales. Los esquizofrénicos, los niños autistas, las personas afectadas por el mal de Parkinson, epilepsia leve, la afasia y los tartamudos, están fuera de sincronía consigo mismo. El que escucha también se mueve al compás del que habla: sincronía interaccional. Los ritmos del lenguaje humano pueden ser tan irresistibles como los de un rock. Se cree que es el cimiento sobre el que está edificada la comunicación humana. Los hombres y las mujeres poseen distintos estilos de sincronía. Las personas poseen esta sensibilidad especial y ni siquiera lo saben. Puede haber varios cientos de niveles diferentes de expresar intimidad o alojamiento en una relación: posturas, sincronía, contacto visual, etc. No sería sorprendente que el corazón fuera un ritmo humano básico.

 

 

Comunicación por el olfato

Es innegable que somos una sociedad superdesodorizada. Parece existir una tendencia a reemplazar los olores naturales por otros elaborados por el hombre. El hombre no tiene el sentido del olfato tan desarrollado como otros animales; esta aparente deficiencia puede ser una ventaja: tendríamos menos control consciente, puesto que los centros olfativos del cerebro son más antiguos y más primitivos que los de la vista. Cada ser humano tiene una especie de firma olfativa (rastro). La capacidad casi legendaria de despertar recuerdos. Además, se quiera o no, el sexo y el olor parecen marchar de la mano.

 

 

Comunicación por el tacto

El tacto posee una clase de proximidad, puesto que cuando una persona toca a otra, la experiencia es total e inevitablemente mutua. La piel se pone en contacto con la piel, en forma directa o a través de la vestimenta, y se establece una inmediata toma de conciencia de ambas partes. Esta forma de conciencia es más aguda cuando el contacto es poco frecuente. La experiencia táctil es muy compleja y de gran significación. Todo cuerpo posee zonas erógenas, zonas cosquillosas y zonas duras que son virtualmente insensibles. Cuando el individuo descubre las relaciones sexuales, en realidad está descubriendo la comunicación táctil. También está relacionado con el status. Los españoles somos altamente táctiles.

 

 

 

Las lecciones del útero

El hombre no nace hablando. Sus primeras experiencias del mundo que lo rodea y sus primeras comunicaciones con él son necesariamente no verbales. Mirando, tocando, siendo sostenido aprende las primeras y quizá más importantes lecciones de la vida. Estas lecciones comienzan aun antes de nacer, mientras el bebé todavía habita el útero materno. En el momento de nacer, ya ha experimentado la luz y la oscuridad, a absorber líquidos y tal vez a chuparse el pulgar. Ha adquirido la habilidad de adaptarse a los movimientos de la madre y puede también rascarse, revolverse o estirarse al sentirse sacudido o empujado. El bebé mismo se mueve rítmicamente dentro del útero; flota, se mece y algunas veces hasta podría decirse que baila en los primeros meses. El bebé nonato tiene capacidad para aprender a un ritmo muy veloz. El útero es un lugar muy ruidoso debido a que le líquido amniótico es mejor conductor del sonido que el aire. El aprendizaje del lenguaje podría comenzar dentro del útero materno. Un feto nacido el quinto mes de gestación es capaz de llorar. La mayoría de las mujeres parecen comprender instintivamente la necesidad de experiencia rítmica, y automáticamente mecen y palmean a sus hijos. Para muchos mamíferos las primeras experiencias táctiles son literalmente vivificadoras. El animal recién nacido es cuidadosamente lamido y aseado inmediatamente después de nacer y luego a intervalos frecuentes, no tanto como medida sanitaria sino como estímulo táctil necesario. El contacto corporal es también importante para los niños recién nacidos. Si se los separa de su madre inmediatamente después de nacer y se los interna en alguna institución, padecerán tal vez lo que se conoce como síndrome de privación materna. El desarrollo mental, emocional y aun físico de estos niños está amenazado. Las niñas son tocadas con mayor frecuencia que los niños. Para el bebé, ser tenido en brazos representa ser amado. Los bebés aprenden rápidamente de todas las experiencias sensoriales que le ofrecen. A medida que el bebé crece, comienza no sólo a distinguir los rostros familiares, sino a reconocer las expresiones, y en poco tiempo estará capacitado para interpretar el lenguaje no verbal de manera más hábil, tal vez, que en toda su existencia posterior. Cualquier adulto que se haya enfrentado con sus propias fantasías hallará esta idea demoledora. La madre demasiado protectora será algunas veces la culpable de que su hijo haga las cosas que ella detesta.

 

                       

 

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